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En este espacio pretendo compartir con mi familia y mis amigos y amigas mis viajes.

lunes, 25 de agosto de 2008

Día 24: Las Vegas (22/08/08)

Hoy nos hemos levantado tarde, Pero perdemos la mañana en cambiar el coche, el que tenemos tiene las ruedas muy gastadas, tenemos que ir al aeropuerto para cambiarlo después de algún pequeño problema porque nos daban otro modelo inferior, al final conseguimos otro igual y más nuevo.
A las 15:00h empezamos nuestra excursión por la ciudad, con 40ºC, tomando el monorail para desplazarnos a la zona de los casinos y tiendas. Todos los hoteles son grandísimos, con decoraciones de cartón piedra. Están conectados por galerías comerciales, es la única forma de poder caminar por la ciudad, fuera hace un calor sofocante. Comemos en el Venetto, que está ambientado en Italia, las galerías tienes techos que imitan el cielo, nunca sabes que hora es. Pasamos toda la tarde visitando los distintos hoteles, y como no también hemos picado en el vicio de jugar, sobre todo porque es la forma de poder fumar a la vez.
Las tiendas tienen unos precios prohibitivos, claro están todas las marcas caras del mundo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿A que es alucinante?

Menudo derroche de agua, luces, etc... en medio del desierto, que te pueda tocar una Harley o un pick-up en las tragaperras por 25 centavos. Lo tienen todo estudiado para que pierdas la noción del tiempo y te gastes la pasta.

Nos imaginamos que para vosotros quizá todavía haya sido más impactante después de llevar unos cuantos días de naturaleza salvaje.

¿No te has hecho una foto vestido de Elvis, eh Juanfer? Publícala hombre, publícala.

Nos vamos a comprar comida, que si no no cenamos hoy.

Besitos para todos.

JuanFer dijo...

La verdad es que alucinamos al llegar a las Vegas, porque a pesar de lo que te han contado y de lo que has visto en las películas no das crédito al montaje que tienen los casinos.
No me hice la foto vestido de Elvis, pero sí que vimos a varios disfrazados por la calle, hasta de Michael Jackson. Hay gente para todo pero el mejor es un tipo que nos encontramos en un mirador de una carretera que bordea la costa desde San Francisco a Los Ángeles, vestido de hippy cantando con un conejo sobre su sombrero.