En la provincia de Corrientes, a finales del siglo XIX durante la guerra del tabaco, hubo un gaucho, Antonio Gil, que desertó porque no estaba de acuerdo con pelearse entre hermanos. Se convirtió en un bandolero a lo Robin Hood. Cuando fue apresado, el gauchito Gil e iba a ser degollado por un militar, le dijo: "acuerdate de mi nombre, porque cuando llegues a tu casa, tu hijo se estará muriendo y al decir mi nombre yo intercederé ante Dios para que lo cure" Parece ser que fue así y el niño sanó.
A partir de entonces el Gauchito Gil pasa a formar parte del santoral profano de la Argentina, la costumbre es que cuando se pasa por uno de sus santuarios el conductor lo saluda con su bocina para tener buen viaje. Se ha extendido a lo largo de todo el país, hasta en la Patagonia.
Para más información http://www.raicesargentinas.com.ar/Notas/notas/gauchitogil.htm
Nosotros por supuesto, que lo saludamos siempre...
En este país, sobre todo en el norte, la religión está muy presente, todos los pueblos por muy pequeños que sean tiene su iglesia.

2 comentarios:
Hola aventureros..., en 3 días que no hemos entrado a ver que tal, no habéis parado. La experiencia del perito moreno ya vemos que debe ser increíble, no se podrá contar, las inmágenes ya lo dicen.
bueno muchos besos...para todos.
Pepo y Ana.
Hola JuaFer, traete un souvenir del gauchito a ver si hace milagros por aquí por el Ies, a ver si relajan los animos del alumnado.
Hoy ha sido el claustro y la picaeta, todo sin novedades.
Seguid disfrutando a tope, según vas contanto, más va quedando claro que es un viaje extraordinario y que la planificación ha sido esmeradamente concienzuda.
Salut
Eduard
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